Los lugares donde apareció. Las cosas que hizo.

Las apariciones de San José son menos numerosas y más silenciosas que las de la Bienaventurada Virgen María, y eso es perfectamente coherente con su carácter. Él siempre fue el del segundo plano —el protector parado justo detrás de la luz, haciendo su trabajo sin atraer la atención hacia sí mismo.
Pero cuando aparece, el significado es inconfundible. En Fátima bendijo al mundo junto con María y el Niño Jesús durante el Milagro del Sol. En Knock se quedó de pie en oración silenciosa, con la cabeza inclinada —la imagen de la devoción de un esposo. En Cotignac señaló un manantial escondido que sanaría a los enfermos durante siglos. Al lado de santas como Teresa de Ávila, Faustina, y Teresita de Lisieux, apareció en visiones y sueños, ofreciendo protección, provisión, y la bondad firme de un padre.
No exige atención. Simplemente aparece cuando se le necesita, hace lo que hay que hacer, y se retira al silencio. Eso es lo que siempre ha sido.
1
Aprobada por el Vaticano
Estas apariciones han sido formalmente reconocidas por la Santa Sede o han recibido una declaración definitiva de carácter sobrenatural a través de la autoridad vaticana. Representan el nivel más alto de reconocimiento eclesial para la revelación privada.
2
Aprobada por el Obispo
Estas apariciones han sido reconocidas por el obispo o la diócesis local como auténticas y dignas de ser creídas, o han recibido un Nihil Obstat del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, lo que significa que la Iglesia no encuentra nada contrario a la fe y apoya la devoción. Algunas han sido reconocidas durante siglos a través del apoyo consistente de obispos y papas sin una declaración vaticana formal.
3
Otros
Estas apariciones no han recibido aprobación formal de la Iglesia, ya sea porque el proceso está en curso, porque la Iglesia ha emitido un juicio de "non constat" (lo que significa que el carácter sobrenatural no ha sido establecido), o porque las circunstancias políticas o históricas han impedido un fallo definitivo.
