Confía en quien Dios confió.
Si Dios Padre confió su único Hijo a José, y si Jesús confió su Madre a su cuidado, entonces tú también puedes confiarle tu vida. La consagración a San José es el acto formal de ponerlo todo bajo su cuidado: tu cuerpo, tu alma, tu trabajo, tu familia, tus temores y tu futuro. Es confiar en el hombre que protegió y guio a la Sagrada Familia durante algunos de los momentos más peligrosos de la historia y que nunca les falló.
La devoción y la consagración a San José han crecido enormemente en los últimos años, impulsadas por el libro del padre Donald Calloway y por la carta apostólica Patris Corde del papa Francisco. Con ella, el papa proclamó el Año de San José y recordó al mundo que este santo humilde y escondido desempeña "un papel incomparable en la historia de la salvación". A continuación, encontrarás guías para algunas de las consagraciones y devociones a San José más conocidas, junto con sus oraciones e instrucciones paso a paso para comenzar.
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Consagración a San José (P. Donald Calloway)
La preparación de treinta y tres días que ha llevado a millones de católicos a una relación más profunda con el padre adoptivo de Jesús. Cada día se centra en un título, una virtud, o un aspecto de la vida de José. Es la consagración a San José más completa y más utilizada disponible hoy.
2
La Letanía de San José
La gran oración de invocación, llamando a San José bajo sus muchos títulos: custodio de las vírgenes, columna de las familias, consuelo de los afligidos, esperanza de los enfermos, patrón de los moribundos, terror de los demonios. Cada título revela una dimensión distinta de quién es y de lo que hace por aquellos que lo invocan. La Letanía es una de las oraciones más poderosas que puedes añadir a tu vida.
3
Los Siete Domingos de San José
Una devoción tradicional practicada los siete domingos previos a la fiesta de San José (19 de marzo). Cada domingo medita sobre uno de los siete dolores y siete gozos de San José, llevándote a la vida interior del hombre que vivió más cerca de Jesús y María. El Papa Pío IX enriqueció esta devoción con una indulgencia plenaria.
El Memorare a San José
La adaptación de la querida oración del Memorare —dirigida a San José como protector e intercesor. "Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han invocado tu protección y reclamado tu auxilio haya sido desamparado." Una oración corta y poderosa para ser rezada diariamente —especialmente en momentos de necesidad.
